La serie de videos breves, narrada y escrita por el P. Vicente Sanz, continúa desgranando la historia y el carisma de la Congregación a través de anécdotas memorables
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6. MEJOR QUE NO
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6. MEJOR QUE NO
A veces no es tan fácil decir que no. Sobre todo, si se trata de aceptar un regalo o adquisición más o menos valiosa. Pero, claro, todo depende de la calidad del regalo y de su trascendencia. Había un claretiano que siempre concluía sus mensajes diciendo: “La Virgen siempre dijo sí y no espera menos de sus hijos”. Pues esta vez va a ser que no. Y no fue un cualquiera el que lo dijo sino nada menos que el Rmo. P. José Xifré, tercer general de la Congregación.
La historia ocurrió en la lejana ciudad de Monrovia, capital de Liberia, como todos sabemos. Y ocurrió durante un viaje desde Barcelona a la antigua Guinea Española. El P. Xifré acompañaba a un grupo de expedicionarios hacia aquella difícil misión. El día 8 de abril de 1893 atracaba el vapor Larache en el muelle del puerto de Monrobia. Pero escuchemos la historia del NO del P. Xifré, escrita por el P. Ramón Albanell, que es la que nos ocupa:
“A las cuatro de la tarde, llegamos a Monrobia, en donde tuvimos varias visitas de los moradores de aquella región, quienes vinieron con sus cayucos a buscar alguna limosna de los pasajeros. Hubo quien les tiró al agua algunas monedas; pero ellos no quisieron echarse al mar para extraer el dinero por temor de los tiburones, que dejaban ver sus aletas por las cercanías del barco… Y continúa la crónica:
Ya que he comenzado a contar miserias, permítaseme continuar el asunto. Visitó también nuestro vapor Larache un reyezuelo de dicho país, quien vino con una de sus mujeres y con los grandes o ministros de la Corona; según el Rdo. P. Pascual, el uno debía ser el ministro de Hacienda. Uno de los pasajeros tocó en obsequio de sus majestades la Marcha Real y alguna otra cosa que se distinguía por su aire melancólico. El rey dijo si querían comprarle la que le acompañaba, que era una muchacha, al parecer, de dieciséis años, exigiendo por aquella infeliz (asombraos cielos) 10 duros. Y no era por ser fea, porque en su clase era muy agraciada, sino que la razón que adujo el rey fue que tenía muchas mujeres”.
Dejo en suspenso la respuesta del P. Xifré, pero todo nos indica que no tardaría mucho en decir, seguramente ocultando su indignación: ¡NO! O como decimos hoy: “mejor que no”.




