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Memoria de Proclade 2020: “Hemos podido estar cerca de los que más nos necesitaban”

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Cooperación al desarrollo en América Latina, en África y en Asia. Trabajo en sensibilización valiéndose de las nuevas tecnologías, aprovechando al máximo las claves del mundo digital. Educación para el desarrollo en un mundo globalizado con proyectos estructurales junto a los colegios claretianos. Gran apuesta por la acción e intervención social generando nuevos espacios de acompañamiento y cuidado, donde la fundación irá abriendo sus puertas a la realidad de los barrios de sus delegaciones de esta provincia claretiana, visto el impacto positivo que ha tenido la puesta en marcha de esta iniciativa en Madrid. Finalmente, ayuda humanitaria a muchos países y lugares, tratando de paliar las dificultades que crisis del coronavirus ha obligado a enfrentar a países que ya de por sí partían de situaciones límite. Proclade ha hecho memoria de tanto bien por el que trabajó en el 2020, un año que obligó a replantear todas las acciones y proyectos anteriormente previstos, cuando el virus covid-19 desató complejas y largas situaciones de emergencia y precariedad. “Nos pusimos en marcha con la ilusión que caracteriza las buenas obras y con el ánimo de quienes no decaen ante las dificultades”, expresa Francisco Carril, director de la oenegé.

El pasado 2020 ha sido en Fundación Proclade un año de cambios. “Queríamos abordar una perspectiva nueva que diera aliento a los veinticinco años que nos preceden como oenegé”, explica Miguel Tombilla, misionero claretiano, vicepresidente de la Proclade y coordinador de Solidaridad y Misión (SyM). Así, poniendo en valor mucho de lo que se ha hecho, “que ha sido muy bueno”, se comenzó a repensar la posibilidad de “vincular la acción social que se precisa en España con lo aprendido en cooperación internacional gracias a todos estos años de vida de nuestra oenegé”. El resultado, tras años de ir madurándolo, echó a andar el pasado año. “Poder unir lo de aquí y lo de allá siempre nos pareció un sueño difícil de realizar, y ahora que es real comprobamos satisfechos que paso a paso vamos acercándonos más al sueño de Dios para con el mundo”, expresa el claretiano. 

“Estrenado el año pasado, en enero, teníamos ya previsto un plan para que nuestras acciones generasen transformaciones más significativas, involucrando a más gente en cada uno de nuestros proyectos”, interviene Francisco Carril. Para expresarse con mayor claridad se vale del ejemplo de la construcción de una escuela, “una acción a todas luces positiva, pero la cual consideramos que no debería resolverse como un hecho puntual, es decir, levantar una institución de este tipo y marchar seguidamente a otro proyecto”, matiza. “Queríamos dar continuidad a cada una de nuestras iniciativas, planificando cada proyecto a medio y largo plazo”. Siguiendo con el ejemplo de la escuela, “primero vamos a buscar los problemas de la zona donde vamos a fundar un centro educativo, y trabajaremos en la resolución de las dificultades que allí existan a la par que comenzaremos las obras de construcción”. Para el director de Proclade, “si buscamos el cambio verdadero, hemos de invertir horas en una buena planificación, porque para llegar a más gente han de formarse más agentes de cambio, que en el ejemplo de la escuela pasará por saber involucrar debidamente a los padres, a la comunidad educativa y al barrio entero donde vaya a estar inserta”, finaliza.

Llegó marzo, saltó la pandemia a nivel mundial, trastocó todos los planes, pero Proclade no aflojó en su empeño ni cedió un milímetro respecto a optimización de recursos. A distancia y confinados, Carril y su equipo, codo a codo con Miguel Tombilla y el buen número de claretianos empeñados en seguir soñando con un mundo más justo, trabajó robándole horas al sueño, sacando adelante cuarenta y seis proyectos de cooperación en más de veinte países, -“proyectos que ya estaban previstos y otros que fuimos iniciando”-, orgullosos de haber podido estar cerca de los que más necesitaban de su ayuda. “La única espinita que nos ha quedado es no haber podido celebrar nuestras bodas de plata como hubiéramos querido, con nuestros voluntarios y bienhechores, que por cierto, se han implicado al máximo en un año tan complicado, y de hecho, han crecido en número”, interviene Tombilla. Pero que nadie se asuste, “la celebración no se ha cancelado, solamente se ha pospuesto al momento en que las autoridades y el sentido común nos indiquen que ya podría tener lugar”, anuncia el misionero.

Paralelamente, el año 2020 fue el momento de retomar proyectos de ayuda humanitaria. “Países en América Latina y África que están severamente afectados no solo por la crisis del coronavirus, también por distintos tipos de violencia, hambrunas o inestabilidad política y social; problemas graves que se hacen crónicos, y allí hemos podido llegar con ayuda de emergencia”, informa Carril. Veintitrés países y más de cien mil personas beneficiadas directa o indirectamente como fruto de estos esfuerzos. “Y esta línea se continuará desarrollando a lo largo de estos próximos años. De hecho, en estos últimos meses del presente año hemos iniciado campañas de este tipo frente a las desgracias que asolan a países como, por ejemplo, Haití” matiza el director de la fundación.

Sin alejarse de la realidad de los barrios

Aunque, como adelantaba Miguel Tombilla, la gran apuesta del pasado 2020 ha sido la acción social. “No queríamos que los proyectos de cooperación con otros países nos alejaran de la realidad que se palpa en esta provincia misionera en España”, sentencia Carril. Así, la fundación abrió en octubre un espacio de escucha y cuidados, “porque Proclade, en su esencia, es la casa de muchas personas y siente preferencia por los descuidados por la sociedad, por los maltratados y desatendidos”, continúa. Finalmente, la Memoria da cuenta de que en octubre del pasado año se abrió la contratación a dos profesionales en este campo, Irene Gil y Blanca Jericó, que con ayuda de un buen número de voluntarios han llegado a atender a más de trescientas personas residentes en Madrid o sus alrededores, con una metodología que combina la atención individual con los grupos terapéuticos. Ahora, entrado el 2021, este proyecto se ha prolongado en Puertollano (Ciudad Real) y tiene previsto abrir también en el bario de la Fuensanta (Valencia).

Por último, la Memoria 2020 de Proclade da noticia de la transparencia, significando la renovación del sello de ‘Transparencia y Buen Gobierno’ sometiéndose a un mayor número de auditorías externas que rinde satisfactoriamente -“el número de auditorías ha aumentado durante la propia ejecución de cada proyecto, no sólo a su término”, expresa Carril-. “Lo cierto es que hemos contenido mucho los gastos para poder continuar con los proyectos que teníamos abiertos porque, además, nuestros recursos no han aumentado.”, finaliza.

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