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Nuevo viaje en globo: Soñar juntos la cultura del cuidado que posibilita el cuidado de la vida

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Cuando uno viaja en globo comprende que su destino no tiene que ser siempre un lugar, sino una nueva forma de ver las cosas. Y con esta intención se pusieron en marcha la serie de entrevistas que de la mano del equipo de Solidaridad y Misión y Fundación Proclade comenzaron el pasado mes de abril. Si en la anterior ocasión pudimos contar con Vicente Martín, delegado episcopal de Cáritas Española, ayer subió a nuestra barquilla Eliana Cevallos, psicoterapeuta y escritora, además de laica comprometida con la misión claretiana en Zúrich. Con Cevallos, la mirada desde las alturas adquirió otro ritmo, y nos dejamos acompañar de esa agradable sensación de sabernos mecidos por las brisas de su sensibilidad poética y las de su amplia experiencia en el impulso de la sociedad del cuidado. Junto a ella, la naturaleza y las relaciones entre las personas se tomaron la molestia de desfilar bajo nuestra conversación, que a medida que fue avanzando en minutos fue también liberándose del miedo de perder pie en pro una travesía inolvidable.

“Cuidarse y cultivar el cuidado es hoy capital, pues su cultivo pone como horizonte la custodia de la vida y libertad de las personas, y extiende esa ética del cuidado a las familias, comunidades y todos los bienes comunes”, explicaba Cevallos desde el principio. El marco para tratar estos asuntos, además, resulta ser especialmente interpelante, tras esta experiencia repentina que nos sobrevino con la irrupción del coronavirus. “El covid 19 nos llama a volver los ojos al hogar, a esas rutinas que habíamos considerado quizá menos oportunas”, sentenció.

Una perspectiva nueva

“Al principio caímos en el shock de la vulnerabilidad, y surgió de ahí la necesidad de reencontrarnos, y volver a la dimensión comunitaria”, añadió Cevallos. “Nos abrió a una perspectiva nueva, la de no pensar solo en mí”, abundó.

Pero la sociedad de los cuidados se define desde la presencia del otro, aquel que te está llamando porque tiene una necesidad. “Cuidar no se explica solamente por lo que es, sino por reflexionar sobre ‘a quién’ se cuida”, argumentó la profesora y experta. “Cuidar, al cabo, no es más una de las manifestaciones del verbo más grande, que es el de amar”. Y es que “es una fantasía mental el pensar que estamos separados”.

El segundo reto, también con la pandemia como telón de fondo, es reconocer quién cuida. La sociedad avanza buscando la superación del estado de bienestar como modelo ciudadano para pasar hacia otro modelo, el de la sociedad de los cuidados. “Puede que el mercado someta bajo sus leyes este salir de sí, esta custodia de lo local y lo plural, a la vez que universal y planetario, pero no por ello va a dejar de ser hermoso seguir haciéndolo”, afirmó. “Y para las nuevas generaciones creo que ha quedado una impronta que les impele a cuidar los unos de los otros”. “Hemos de cuidar todos, incluso las personas cuidadas, repartiendo el tiempo de los cuidados y evitando fallos de las instituciones, del sistema de mercado y de los propios hogares”.

Estilo samaritano

El claretiano Juan Carlos Rodríguez, director de la Misión Católica de Lengua Española de Zúrich, intervino también en la entrevista preguntando a Cevallos por este estilo samaritano del Evangelio, a lo que la experta respondió que “en el buen samaritano está la clave. Puede que a veces caminemos sin mirar al otro, y por tanto sin permitir que el otro te interpele”. “Pero esta capacidad de mirar, este posar los ojos en quienes nos rodean y abrirse al fin al vulnerable es central en la cultura del cuidado, y así nos lo muestra el Magisterio del papa Francisco”, redundó.

En este punto, intervino también Francisco Carril, director de la oenegé Fundación Proclade: “De la debilidad sacamos uno de los mayores aprendizajes”, “Gracias a nuestras flaquezas comprendemos una gran verdad, que es andar en humildad”, completó Cevallos. “Y eso tiene una respuesta también a nivel comunitario”, añadió.

De tal modo, la sociedad de los cuidados constituirá un sujeto colectivo más inclusivo, activo y responsable para la comunidad política. Impulsa grandes redes y procesos globales, pero actúa especialmente desde la escala de la persona, la familia y los barios y vecinos. Y es que como subrayó Rodríguez, “la sociedad de los cuidados busca activar a todos los ciudadanos, en cierta medida, desde el estilo que nos mostró Jesús de Nazaret”.