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Sin esperar a mañana, promover la hospitalidad

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Todos hermanos. Una canción de hace décadas ya ponía música al mensaje: ‘ya no hay razas, ya no hay color’. Lo fundamental en la vida no es estar titulado o no; tener contrato fijo o no; haber terminado la educación obligatoria o no; carecer de antecedentes penales o no.

Para la fe cristiana todos los hombres y mujeres que hemos venido al mundo (también aquellos cuya vida ha sido truncada antes del nacimiento) tenemos una misma e incalculable dignidad.

La vida está llena de situaciones en las que esto parece olvidarse. Por eso -aunque parezca un mensaje demasiado repetido, aunque dé la impresión de que no se avanza- hay que insistir: todos somos hermanos. Todos estamos llamados a cuidar de los más frágiles, a protegernos unos a otros.

La Conferencia Española de Religiosos ha querido aprovechar los últimos días de enero, en los que tantas personas del mundo entero recuerdan la importancia de la paz y de la no violencia, para lanzar una nueva campaña: + hospitalidad, encuentros que transforman vidas.

La campaña insiste en la promoción de una cultura, de un estilo de hospitalidad, e invita a cultivar esa virtud que se traduce en acogida, promoción, protección e integración. Los migrantes tienen derecho a encontrarse en casa entre nosotros. La inmensa mayoría son personas de bien, hombres y mujeres castigados por la vida, deseosos de sacar adelante honradamente a sus seres queridos, como tantos españoles que dejaron su patria a finales del siglo XIX, en los tiempos de guerra civil o inmediata postguerra, o en los años 60 del siglo pasado.

La vida consagrada española, que comparte espacios de servicio y denuncia con todo tipo de organizaciones sociales y despliega como Iglesia una gran actividad social, invita a profundizar durante la última semana de enero en cuatro objetivos:

·      Frenar y desmontar discursos de hostilidad.
·      Promover una cultura de la hospitalidad entre nosotros y con nuestros hermanos y hermanas migrantes y refugiados.
·      Discernir y apostar por una espiritualidad y cultura de la hospitalidad, fundamentada en el Evangelio, la acogida y la defensa de los derechos.
·      Comprometerse con los acompañamientos personales y comunitarios que faciliten la integración de las personas migrantes y refugiadas en la sociedad.

La campaña ofrece una serie de interesantes materiales de libre acceso, que pueden descargarse pinchando aquí