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Proclade abre un espacio de cuidados en el madrileño barrio de Tetuán

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La crisis ocasionada por la pandemia del covid-19 ha supuesto el tiro de gracia para muchas familias españolas que antes del confinamiento ya se encontraban en la cuerda floja. Los cambios vertiginosos de la gestión de la crisis sanitaria han desembocado en la demanda de una ayuda mucho mayor para la clase media más precarizada, y en muchos casos ha terminado por romper con la sensación de la estabilidad de aquellas personas que han quedado particularmente desprotegidas y que están viendo cómo su situación de exclusión se ha visto agravada. Se calcula que España cerró el año 2020 con 2 millones más de personas en situación de pobreza, una cifra extremadamente grave. En este contexto, Fundación Proclade, oenegé promovida por los Misioneros Claretianos que lleva 25 años trabajando para erradicar las situaciones de desigualdad y contribuir a la mejora de la vida de las personas más vulnerables, ha puesto en marcha un nuevo proyecto de acción social en Madrid, en el barrio de Tetuán, uno de los distritos de la ciudad especialmente afectado por la crisis.

“Este proyecto es más necesario que nunca, pues muchas personas están viviendo verdaderas situaciones de emergencia y se sienten solas a la hora de afrontarlas”, explica Francisco Carril, director de la entidad. Se trata, por tanto, de abrir un espacio que pueda ofrecer a los vecinos un lugar en el que orientarles y acompañarles en sus diferentes necesidades. Levantar la alfombra para encontrarse con los problemas que ya intuíamos pero que nadie quería ver, como la extrema soledad y vulnerabilidad de muchas personas. Un espacio, al fin, “de cuidados y liderazgos positivos”, incide Carril que ha contado con la ayuda de Fundación “La Caixa”. Para Irene Gil, responsable de Acción Social de la Proclade y persona al frente de este proyecto, “atendemos mayoritariamente a personas migrantes, que trabajan en empleos domésticos, a menudo mal remunerados y con condiciones abusivas. Con esta iniciativa pretendemos que cualquier persona encuentre un lugar de referencia en el que se sienta acogida y cuidada”.

Esta iniciativa no es la única que impulsan los misioneros claretianos en el barrio de Plaza Castilla. La Congregación lleva presente allí poco menos de cuarenta años con la Parroquia de Nuestra Señora del Espino, que, coordinada con Proclade en este proyecto, ha cedido sus salones parroquiales para ofrecer un espacio suficientemente amplio donde poder desarrollar el acompañamiento que se realice comunitariamente. Además, de cara al próximo curso pastoral, los claretianos tienen previsto aumentar su implicación en los proyectos de arciprestazgo.

El desarrollo social que se lleva a cabo a través de la Fundación Proclade no se ciñe solo a la capital. El barrio de la Fuensanta en Valencia o el barrio del Carmen en Puertollano constan también como ejemplos de la acción que la oenegé lleva a cabo para distintos colectivos más desprotegidos, como las mujeres migrantes o los hogares con todos sus miembros en paro. “Nos mantenemos optimistas y pensamos que a corto plazo, aumentaremos allí nuestros proyectos”, informan desde Proclade, al tiempo que dejan claro que “por aumentar el impulso de proyectos en España, no renunciaremos a todos los que tenemos abiertos en otros países”. Cooperación en el Congo, en la India, en Tanzania o Colombia. Ayuda humanitaria en Haití. Educación y desarrollo con la puesta en marcha de colegios en diferentes puntos donde los claretianos tengan presencia… Veinticinco años que han hecho mucho bien, pero con la esperanza de un futuro que siembre fundamentos para seguir anunciando el Reino.

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