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Revivir la vida y misión en clave de esperanza

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Reactivar, reaccionar, realizar, revivir, reconstruir, reunir, resucitar. Verbos en clave de ‘Re-‘ que han servido como telón de fondo para el encuentro celebrado telemáticamente y de un modo cien por cien online que congregó a casi todos los responsables de Parroquias y de Iglesias no parroquiales de la Provincia claretiana de Santiago. Así, la jornada celebrada en la mañana de hoy pudo valerse de múltiples avances tecnológicos para incluir reuniones, vídeos que estos días prepararon las parroquias y que fueron oportunamente emitidos, momentos de oración especialmente cuidados en su edición, ‘salas online’ separadas de la principal donde concitar iniciativas que se discutieron en pequeños grupos y en las que se concretó la manera de seguir siendo esperanza para las gentes. Y sobre todo alegría que rebosaba al saberse unidos, recorriendo juntos este camino pascual y recapacitando para encontrar caminos conjuntos.

“Frente a las interpelaciones que este largo año de pandemia nos han sido presentadas, hemos tratado de ofrecer una réplica desde nuestro ser cristianos y hemos aprendido a mirar al futuro con este deseo de reactivarnos”. Señalaba al comienzo el misionero Adolfo Lamata, conductor de este encuentro y vicario provincial. “Y aunque nuestras intuiciones quizá no estén suficientemente maduras, sí han sido meses de poder plantearnos muchas preguntas”, explicó.

Y de tal modo el propio Lamata pasó a presentar el primero de los bloques pensados para dividir este encuentro, aquel que dio la palabra a las parroquias, y en donde ellas mismas pudieron exponer las múltiples maneras con las que creativamente ofrecieron ayuda en este año marcado por el COVID-19. Solidaridad con los más cercanos en Gijón y Elda, Retransmisiones desde Zúrich, Vigo, Madrid, Segovia y Murmansk. Cercanía y compromiso en Fuensanta y en Puertollano, apoyo a los jóvenes en Logroño y celebraciones de aniversario en Zaragoza, Oviedo y ‘El Espino’, en Madrid. Actividades todas ellas que dieron hermosa cuenta del celo por llevar el Evangelio más allá de nuestras paredes, “aun en medio de este tiempo de tinieblas”, tal como dejó indicado el claretiano José Manuel Sueiro.

Seguidamente el misionero Juan Carlos Rodríguez ofreció una nutrida reflexión desde la Misión Católica de Lengua Española de Zúrich, animando a seguir en la búsqueda de hacer presente a Cristo en nuestros barrios y lugares, de ser más fiel en la misión que nos ha sido regalada. “Cinco alertas, cinco acentos y cuatro desplazamientos”, anunció Rodríguez al comienzo. Alertas que consistieron en llamadas a no desvincularse de los sufrimientos que padecen los hombres y las mujeres de hoy. “Si la pandemia y el confinamiento supuso un apagón repentino y súbito, la vuelta a la normalidad está sucediendo poco a poco. Si las primeras semanas sofocábamos fuegos urgentes, ahora el paso ha cambiado a un proceso largo, a una carera de fondo”, advirtió el claretiano. “Hay que evitar atragantarnos de todo lo que está aconteciendo”, remachó. A renglón seguido sus palabras pivotaron en torno a la importancia de una vida parroquial “con un cambio de modo”. “Hemos de reactivar el modo de humildad, de atrevimiento, de sencillez y de simplicidad”, agregó. “Pero todo ello sin salirse del modo concreto, es decir, del contacto con lo real”. Por último, el desplazamiento. “La necesidad de moverse hacia una vida parroquial que va a más”. Rodríguez se refirió así a “más misión compartida con los laicos, a ser más lugar de referencia y de irradiación, a más encuentro y relación, y más celebración de los sacramentos en la vida de las personas”. “Lo primero que se ve en nuestros tablones son los horarios de las misas y eso fue lo primero que cayó en la época más dura del confinamiento. Quizá quepa plantearse hoy, en esta vuelta a la normalidad, qué quisiéramos mantener como lo primero en nuestras parroquias”. Y eso fue, precisamente lo que se discutió en pequeños grupos: ¿qué es lo esencial?

Las respuestas fueron sucediéndose en una puesta en común por pequeños grupos que adelantaron interesantes ideas para vivir este nuevo tiempo y en el cómo vivir más y mejor esta clave 'Re-'. Seguidamente, las conclusiones fueron puestas en común con la ayuda del claretiano Jorge Ruiz Aragoneses. La importancia de ofrecer los hechos de vida como testimonio fue la idea más valorada, una clave esencial para llevar la Palabra a la vida y para dar más calidad a la vivencia de la caridad. “Que nos busquen por lo que irradiamos”, sentenció Ruiz Aragoneses.

Para finalizar el encuentro el actual coordinador del consejo provincial de parroquias, el claretiano Alfredo García, de la parroquia Corazón de María de Vigo, presentó unos materiales que estos días de Pascua serán compartidos en las celebraciones de nuestras parroquias, y desde Gijón, el P. Juan Lozano presentó el momento celebrativo: un rato de oración guiado por Aurora Álvarez Rosete, seglar claretiana y catequista. “Que el Señor, que nos ha acompañado en este encuentro, nos capacite para ser encuentro de las personas con él”.

Las circunstancias impidieron que en 2020 la provincia celebrara su habitual encuentro de parroquias e iglesias no parroquiales, que solía congregar en Colmenar Viejo a unas 40-50 personas (laicos y religiosos) venidos de muy diversos lugares. Este año 2021 han sido más de ciento veinte personas las que han compartido el encuentro desde sus casas o los espacios y locales parroquiales. Entre los participantes ha habido personas de todas las edades y dedicaciones (Caritas, catequesis, grupos de proclade, grupos litúrgicos y bíblicos, agentes de pastoral juvenil y de pastoral social…). Más de cincuenta claretianos de la provincia han participado en el encuentro, recibiéndose con especial alegría la presencia de equipos misioneros como los de París y, Zürich; comunidades al completo (como las de San Vicente de la Barquera o Valencia Benimaclet-Fuensanta); los responsables de varias iglesias parroquiales (Aranda de Duero, Colmenar Viejo, Barbastro) y una nutrida representación de laicos de un buen número de posiciones, algunos de los cuales se conectaron desde los mismos locales de sus parroquias (Vigo, Gijón, Madrid-Ferraz…). El grupo se sintió en comunión con otro buen número de personas que por razones de salud o necesidades de sus comunidades (catequesis en las parroquias rurales de Ferrol; atención pastoral a la ciudad de Apatiti en Rusia…) no pudieron hacerse presentes.

Más allá de pequeños problemas técnicos rápidamente superados, la buena experiencia compartida, vivida en intensa clave pascual, abre la puerta a otro tipo de iniciativas futuras. Las parroquias e iglesias no parroquiales seguirán caminando.

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