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500 años de fe que abrazan al mundo: Filipinas-Madrid

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Quizá para remontarse al principio convenga releer la crónica de Antonio de Pigafetta, que data el 31 de marzo de 1521, domingo de Pascua, en la isla de Limasawa: “El último día de marzo, el capitán general envió a tierra muy temprano al capellán con varios marineros para que preparasen lo necesario para decir misa, y al mismo tiempo despachó al intérprete con el fin de comunicar al rey que iríamos a la isla, no para comer con él, sino para celebrar una ceremonia de nuestro culto; el rey lo aprobó todo y nos mandó dos cerdos recién sacrificados. […] Bajamos cincuenta hombres, sin la armadura completa, mas armados, sin embargo, y vestidos lo mejor posible.  […]   Saltamos a tierra, donde los dos reyes, que habían salido al encuentro, abrazaron al capitán y lo pusieron en medio de ellos.  [...]   Inmediatamente mandó traer una gran cruz con los clavos y la corona de espinas, delante de la cual nos prosternamos, imitándonos también los isleños”.

Hoy, cinco siglos después, el domingo de Pascua del año 2021, la Capellanía Filipina / Tahanan se reunió en la Parroquia de San Francisco Javier y San Luis Gonzaga de Madrid para celebrar la Misa de Pascua. Horas antes, miembros de la Capellanía se habían ido acercando a la iglesia, la mayoría vistiendo algún traje o adorno típico de Filipinas. Venían individualmente o en grupos, con la familia, con amigos españoles, y se respiraba en todo momento un ambiente festivo. Debido a la pandemia, no fue posible la gran asistencia que suele caracterizar las celebraciones de la Capellanía. Los participantes, respetando el aforo y los restantes protocolos impuestos, se sabían conscientes de estar representando a muchos que hubieran querido estar presentes.

El Nuncio de Su Santidad en España, Mons. Bernardito Auza, presidió la Eucaristía concelebrada por los capellanes filipinos P. Mark, svd (saliente) y P. Gerry, svd (entrante); el Vicario de la Vicaría VIII, el religioso agustino D. Ángel Camino; el Delegado Episcopal de movilidad humana, D. Rufino García; el provincial de la Congregación del Verbo Divino, P. Macario Villalón; el P. Jorge Domínguez, párroco claretiano de Nuestra Señora del Espino; el párroco de Altagracia, P. Mario, svd y otros sacerdotes filipinos.

En su homilía, el Nuncio agradeció la labor de los miembros de la comunidad filipina como portadores de la fe en sus familias y lugares de trabajo. Invitó a todos los presentes a salir de sí mismos, a compartir su fe, e incluso a invitar a otros filipinos en Madrid a formar parte de la Capellanía y colaborar así en su importante misión. Y antes de acabar se hizo eco de las palabras del papa Francisco animando a todos, de forma especial a los migrantes repartidos por todo el mundo, a compartir su fe y mantenerla viva allí donde estén.


¿Qué es la Capellanía Filipina / Tahanan?

Con casi cuarenta años de vida -tuvo sus tímidos comienzos con un grupo de seglares y religiosos, entre ellos varios claretianos, en torno a 1984-, la Capellanía Filipina, conocida familiarmente como Tahanan, quedó constituida en 1986 bajo la égida de la Archidiócesis de Madrid y encomendada a la Congregación del Verbo Divino.  Su objetivo: facilitar a la comunidad filipina en Madrid, especialmente a la comunidad migrante, guía y formación espiritual para ayudar a su incorporación a España sin perder contacto con sus raíces. Desde entonces, muchos religiosos del Verbo Divino han venido a Madrid para trabajar con la comunidad filipina en mantener viva la fe y la actitud de servicio. Si bien los primeros años la Capellanía no tuvo sede fija, lleva veinticinco años agradeciendo la hospitalidad de la Parroquia de Nuestra Señora del Espino, regentada por los Misioneros Claretianos, compartiendo allí la misión de hacer más viva la fe y el espíritu de servicio.

¿Qué hace la Capellanía?

La Capellanía Filipina surgió como respuesta al deseo de migrantes filipinos de celebrar la eucaristía dominical (con el lenguaje y las costumbres filipinas). Por ello, la vida de la Capellanía gira en torno a la eucaristía dominical y a los sacramentos.  Pero conscientes de que la fe se vive en comunidad, las actividades de la Capellanía incluyen la formación religiosa y cultural, así como programas de servicio e integración.  En este último aspecto, la Capellanía viene ofreciendo ininterrumpidamente desde sus comienzos clases de español junto a actividades para facilitar la integración de los migrantes en Madrid, tales como viajes y charlas culturales y la posibilidad de participar, junto a otros grupos de migrantes, en actividades promovidas por la Delegación Diocesana y la congregación del Verbo Divino.

Una celebración comunitaria de la fe y una actitud de servicio hacia los demás, sobre todo para los más necesitados, han guiado la vida de la Capellanía. Con el lema adoptado hace cinco años: “Somos una comunidad de discípulos que queremos crecer en la fe y en la unión a través de la celebración, de la formación y su realización de su vocación”, la Capellanía se fijó tres objetivos: la formación, la celebración, y la vocación.  Con el aliento, guía y acompañamiento del capellán  se lleva a cabo este programa de evangelización, a través de cinco ministerios: la liturgia, la formación, los servicios), la intendencia y los jóvenes. Cada uno de los implicados en estos ministerios colabora con su entusiasmo y disponibilidad para asegurar que se llevan a cabo los programas de evangelización. Son conscientes de que constituyen la Capellanía Filipina / Tahanan, que durante estos años ha sido fiel a su misión y siguen aunando esfuerzos para asegurar su continuidad.

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