Se encuentra usted aquí

Concluye el IV Congreso Mundial de Educadores Claretianos

Versión para impresiónEnviar por emailVersión PDF

Tras seis días de encuentro y trabajo, cabía dudar de que el sábado el número de participantes se mantuviera. Pero un porcentaje bien alto, que superó en algún momento las doscientas treinta conexiones, se mantuvo fiel a la cita. En no pocos casos el aula o las instalaciones del colegio dieron paso a comedores y cocinas, y no faltaron los congresistas laicos que hubieron de combinar la sesión con la atención a sus hijos o a sus obligaciones familiares. Fue una gozada ver como en casa también los educadores claretianos, ellas y ellos, hacen familia.

La jornada de congreso del sábado día 6 fue intensa y se caracterizó por la gratitud, la emoción y el impulso. Conducidos de nuevo por el seglar claretiano español Luis Rodríguez Huertas, que ya había animado la primera jornada, los congresistas repasaron y evaluaron lo vivido y compartieron en pequeños grupos durante más de cuarenta minutos sus experiencias. La pantalla fue nuevamente testigo de la diversidad de procedencias y de la comunión y sintonía de corazones. Los educadores de Filipinas, Sri Lanka, India o Indonesia intercambiaban pareceres y experiencias con los de Congo, Zimbabwe, Colombia, España o cualquiera de las treinta naciones presentes. En el ambiente se percibía fácilmente la riqueza que muchos congresistas encontraron en las palabras de Fernando Soriano, laico español, Dulce M. Carvajal, claretiana latinoamericana, y Kevin Balla, claretiano gabonés, que habían tomado la palabra los últimos días.

También los diversos talleres que los educadores compartieron los días 4 y 5 habían dejado su buen sabor de boca en los congresistas. Junto a laicos y religiosas, en ellos tomaron la palabra varios claretianos implicados en servicios de animación congregacional, como los PP. Miguel Ángel Velasco, Lord Winner, Vicent Anes, Henry Ramírez o Rohan Dominic y otros vinculados a responsabilidades más asociadas a lugares concretos, como César Espinosa (desde Centroamérica) o Robert Omoni (desde Kenia). En coherencia con el sentir de la Iglesia y la mejor tradición claretiana, la insistencia en el compromiso con la justicia, la paz y la fraternidad universal convivió sin problema con la invitación a la profundización en la experiencia de Dios y en la fe y el deseo de anunciar y ofrecer el Evangelio de Cristo sin disimulo alguno en los centros educativos claretianos.

Luis R. Huertas consiguió llegar al corazón de muchos de los participantes al expresar su gratitud a los educadores por su gran aportación a la sociedad y a la Iglesia. La presencia de su madre en la sesión simbolizó la de tantos hombres y mujeres que han querido contar con la Familia Claretiana en la educación de sus hijos. Como el día 2, muchas intervenciones pusieron nombre y apellido a personas (vivas y difuntas) que se han dejado la piel y la vida en el precioso servicio de educar.

Como el video de buenas prácticas elaborado en nuestro colegio de Segovia expresaba, el Congreso ha ayudado a tejer con más intensidad la relación y la comunión entre las escuelas claretianas repartidas por el mundo, encomendadas a diversas instituciones, y los miles de educadores que ponen día tras día el corazón en la educación y la contribución al crecimiento de los más débiles. La llamada a estar siempre cerca de los últimos resonó constantemente en las seis jornadas.

La Familia Claretiana ha encontrado en la llamada del papa Francisco al Pacto Educativo Global una razón más para retomar con entusiasmo su compromiso con la educación como uno de los mejores modos de hacer el bien y colaborar con el Reino de Dios.

Los participantes remiten estos días a la organización su evaluación del congreso. Sus indicaciones ayudaran a ir planificando próximos encuentros mundiales. El de educadores de la Familia Claretiana de América, aplazado por la pandemia, ya esta anunciado para septiembre de 2022. La cuenta atrás para el quinto congreso mundial ya ha comenzado.

Categoría: