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DESDE EL CARIBE… Carta a un AMIGO – HERMANO

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- ¡Ponte a escribir lo que recuerdes! (me dijiste).

- ¡Esto es lo que recuerdo... o lo que quiero recordar...!

I.- PALABRAS SABIAS PARA UNA MISION

1. ¿Tienes algún inconveniente en ser presentado para ir a Cuba? -me preguntó el P. Bocos- Y yo respondí: ¡Ninguno!

... y como no tenía inconveniente, el P. Gustavo Alonso, me envió.

Aunque ya me aconsejó que tuviera paciencia y que siguiera en mi trabajo de Párroco en Ferraz casi recién estrenado, pues los permisos tardarían. Y tardaron 6 años; pero, a la verdad, yo no tardé nunca ni en aceptar ni en ir.

2. La nueva palabra sabia era: "Estar… Acompañar", como me contaba la Hna. Fe, religiosa Sierva de San José, que ella había contestado a su padre cuando éste le comentó:

- ¿A qué vas a Cuba cuando todos se van de allí?

- ¡A estar con los que se quedan...!

3. La tercera palabra sabia es del P. Gustavo Alonso (entonces Superior General): Nos aconsejó no desanimarnos, pues si apostólicamente no se podían hacer muchas cosas, sí se podía desarrollar el apostolado de la consolación, de la misericordia, de la escucha... (¡qué razón le daría mi historia de tantos años en la Habana!).

4. Al P. Viñas le corresponde la siguiente palabra sabia. Cuando llegamos (hablo en plural para recordar al P. José Armengol, compañero de destino, de llegada y de vida durante 15 años). Cuando llegamos, el P. Viñas había escrito en la pared del antiguo comedor para nosotros estos dos textos:

-"Señor, tu nos concedes la paz, pues todo lo que hacemos eres Tú quien lo realiza” (Is 26, 12); "En la tranquilidad y en la confianza está nuestra fuerza" (Is 30 1).

5. Y esta quinta palabra sabia me la dijeron muchos amigos, sobre todo, matrimonios de Ferraz y del Claret: "Sigue tendiendo puentes… cuidando las raíces…".

II.- "APLATANARSE Y CAMINAR"

La primera tarea era "Aplatanarse": otro mundo, otras gentes, otras circunstancias… Era Cuba y no los barrios madrileños de Prosperidad o de Argüelles. Era Cuba, la de los españoles que, cuando la independencia, no se quedaron; y que, al retornar a la Península, cuando algo les iba mal, contestaban: "Más se perdió en Cuba". Era la Cuba de Claret, y la de Fidel Castro; la Cuba concreta de aquel 4 de septiembre de 1986, o la del 5 por la mañana, cuando al asomarnos a la ventana por primera vez, el P. Armengol decía: "¡ya ves dónde nos han metido!".

Pero, luego, y bastante pronto, me aplatanaría en aquella Calzada del Cerro, en aquel Barrio, en aquella ciudad: La Habana.

Lo mejor que me podía pasar fue que muy pronto tuve que ponerme a caminar, a trabajar… y en todos estos años lo he hecho lo mejor que he podido y sabido.

Me puse a caminar… y me ayudaron mucho otros pies (aunque mi pie izquierdo se diera un golpe a poco de llegar y así ha tenido que caminar cojo y "adolorido" (como dicen) durante 18 años. Me ayudaron a caminar:

La Imagen del Corazón de María sobre la torre del Santuario, a cuyos pies, a quien subiera o bajara por la Calzada del Cerro, un letrero invitaba a repetir: "Corazón de María, en Ti confiamos".

Los pies de estas gentes del barrio y de la ciudad, siempre "adoloridos" pero perseverantes, siempre amigos y siempre calzados de esperanza…

… y los pies de CLARET: ¡Cuántas veces miraba, entre las reliquias conservadas en la Comunidad, unas ZAPATILLAS "LITÚRGICAS", de color blanco, usadas por el Arzobispo Claret en la Semana Santa de 1857, cuando pasó por La Habana camino de Madrid, y recogidas por las Hijas de la Caridad después de una celebración de la Eucaristía en su Colegio "San Francisco de Sales" de esta capital. Al ver esas pequeñas zapatillas del CLARET CAMINANTE durante toda su vida, me decía a mí mismo: "¡No hay que tener los pies grandes para caminar mucho!".

Para caminar mucho… hay que ponerse a ello: como nos diría el Cardenal Jaime Ortega a los Catequistas…

Me puse a caminar… para Cristo, para su Iglesia, para estas gentes…

Y me vi trabajando en la Catequesis como Responsable Diocesano y como Secretario ejecutivo de la Comisión Nacional durante 16 años.

Junto a la Catequesis, hice lo que pude como Profesor en el Seminario de la Diócesis, en el Instituto "María Reina" para los Religiosos, y en el Instituto de Teología a Distancia (primero como ayudante, luego como Director y, por último, como Corrector).

Y "me puse con amor", también para el Santuario del Corazón de María, a mí confiado; para la capellanía del hogar de Ancianos; para colaborar con el P. Armengol en la Parroquia; y para participar en la Directiva de la CONCUR (Conferencia Cubana de Religiosos).

III.- EN EL CARIBE… PERO EN OTRA ISLA

Cuando, en febrero de 2004, salía para España con el fin de tener unos meses de descanso, estudio y oración (iba a cumplir 40 años de Sacerdote y no me había parado para pensar quién era y qué estaba haciendo con lo que era…), la gente del Cerro me repetía: "¡REGRESE!". Aquella misma noche del 3 de febrero, en el aeropuerto, escribí esto:

¡MAS NUNCA LA ESPERANZA!

¿Mas nunca?

MAS LA ESPERANZA: SÍ

en la mirada y risa de los niños

en los ojos y calor de los jóvenes

en las arrugas lindas de los ancianos…

No sé si pasará la aduana el corazón

tan lleno de ustedes

tan cargado de objetos peligrosos

como son: su amor y sus ojos

sus risas y palabras.

Mi material peligroso son ustedes:

mis queridos cómplices: los niños

mi "adorada mafia" de los jóvenes

mis "soñados pasos" de la tercera edad

mi "inacabada pasión" de los enfermos

mi "confesado y dolido" amor de las familias.

Me voy desprogramado…

Pero este grito que me sigue en la noche:

"¡REGRESE!";

este grito que se repite a todas horas,

a todo encuentro, a todo saludo y beso,

"¡REGRESE!" "¡LE ESPERAMOS!"

Pero… ¿regresaré digno de ustedes?

Me está acompañando la Esperanza

como equipaje de mano imprescindible…

Crucé por fin la frontera de la noche

y así "salí echando" tras un sueño:

… irme tras la libertad, sentirme nuevo,

y regresar seguro

de ser digno de ustedes.

Para ser "DIGNO DE USTEDES"

procuraré mirar la vida, y sentirla,

procuraré vivirla

con el amor entusiasmado

con que siempre la viví.

Para ser digno de ustedes

debo recordar la sencillez

de las hermanas criaturas

de monte, río y valle,

de los anchos campos charros

camino de mi aldea

y de las criaturas de su ancho cielo.

Para ser digno de ustedes

debo buscar de nuevo

el Rostro y la Voz de Dios;

abrir las manos

y dejarlas llenar

para sembrar luego su Amor.

Para ser digno de ustedes

voy a olvidarme de ustedes y de mí;

voy a caminar despacio y en silencio,

junto a JUAN DE LA CRUZ,

junto a LUIS DE LEÓN,

para que puedan encenderme

LA SOLEDAD SONORA:

DE ESTE SILENCIO Y MELODÍA

DE ESTE CAMINO Y PAUSA

DE ESTA PASIÓN Y ESTE SILENCIO

QUE ES LA VIDA.

Cuando llegué en Agosto de regreso, por la Novena de la Virgen de la Caridad, fue tan rápido, que no les dio tiempo ni a despedirse de mí, pues ya conocían que llegaría a La Habana para seguir camino cuanto antes hacia la República Dominicana, a la ciudad de Puerto Plata.

Volví en enero de 2005 a recoger algunos libros y muchos apuntes. Entonces sí me preguntaron: "¿Nos extrañó?". Yo dije: Extrañarles no, pero sí les he recordado… Es que si uno "extraña", no se puede adaptar, inculturar, "aplatanar" en el nuevo pueblo, en la nueva tierra, en la nueva situación. …¿Cómo no me voy a acordar de las gentes del Cerro después de 18 años de vivir, convivir, compadecer…?

Lo que más recuerdo es que intenté darles esperanza (incluso, a través de numerosos poemas sobre la Esperanza), y dar testimonio de que siempre es verdad la letra de una canción que les gustaba entonar:

"El que siembra amor, cosecha amor.

El que siembra amor, amor tendrá…"

IV.- LA NOVIA DEL ATLÁNTICO

Así llaman desde siempre a esta ciudad, PUERTO PLATA, en la costa norte, la del Atlántico, la misma costa de La Habana.

Es fácil ponerme a soñar: …"si suelto un deseo, un beso, un recuerdo…, un corazón sobre este mar, todo adelante, todo adelante, pues llegará a la costa de Portugal por Oporto; entrará en el río Duero; seguirá luego a la derecha por el Águeda. Y será recogido por alguien de mi pueblo, Ahigal de los Aceiteros por los Arribes en el cauce profundo…" ¡qué sueño!

Me preguntaron por teléfono a mediados de abril de 2004 (cuando salía de una tarde más de la Semana de Vida Religiosa en Madrid). "¿Qué te parece el ir a Puerto Plata? ¿Cómo te suena? Respondí: ¿Cómo que qué me parece? ¿Me envían o no me envían? Como me contestaron: Te enviamos… Pues aquí estoy, en Puerto Plata, República Dominicana, como Párroco en Nuestra Señora del Perpetuo Socorro. Bien acompañado de los PP. Tomás Cabello y Carmelo Luciano, en esta casa muy cercana al templo parroquial, en la Avda. 27 de Febrero, fecha de la Independencia.

Llegué el 10 de septiembre de 2004. El día 11 era ordenado Sacerdote el P. Carmelo. El Obispo ordenante era Mons. Ramón de la Rosa (Arzobispo de Santiago de los Caballeros, Presidente de la Conferencia Episcopal), con quien yo había coincidido muchos años en encuentros de Catequesis en Latino América y el Caribe. Así que me descubrió -no sé si por eso, o por otras veces anteriores-, me encontré nombrado Asesor Diocesano de Catequesis. Bueno, Catequesis sigue siendo para mí una de las palabras eclesiales más lindas y que con más amor sigo pronunciando. Y ahora resulta que también me han puesto de Asesor Nacional.

Tuve que confesar al poco tiempo de estar aquí que yo me suponía que me iba a adaptar pronto y bien, pero no tan pronto, ni tan bien…

La Parroquia está bien organizada, con muchos cristianos comprometidos, con muchos grupos de apostolado y oración… Así que voy adaptándome, continuando, acompañando, apoyando, animando. He cambiado poquitas cosas. Lo inevitable es que cada uno tiene su estilo, su palabra, su corazón. Al reto de los niños, enfermos, formación, liturgia… ya he comenzado a responder.

Me fue muy bien la primera experiencia de Adviento y Navidad. Estoy escribiendo en la primera semana de Cuaresma; así que me veo ante esta otra fuerte experiencia cristiana. Será interesante pasarla.

He comenzado temas de la Eucaristía, los jueves (que durarán toda la Cuaresma y el tiempo de Pascua), y los Via Crucis: desde varios sectores de la parroquia vienen grupos diversos haciendo el Via Crucis por la calle hasta la 14 estación, que hacemos juntos en la Iglesia. Esta expresión religiosa por la calle es una de las experiencias nuevas que estoy teniendo aquí (después de tantos años allá en Cuba): los Belenes en calles y plazas, la marcha contra la violencia y por la paz, un encuentro de Catequistas en un Polideportivo, más las actividades programadas para la Semana Santa.

Todo esto me está indicando que debo cambiar el estilo, el contenido, el espíritu de la Pastoral… Menos mal que poniendo un oído al Pueblo y otro a la Iglesia, el corazón en todo y Dios siempre… todo se andará.

V.- Para terminar, OTRAS PALABRAS SABIAS

Les voy a transmitir cuatro palabras que he aprendido de estos Dominicanos:

Dicen: "CHIN", para referirlo a algo diminuto, a un poquito de algo. Yo digo: Que todos tengamos un CHIN de felicidad pero que nos dure todo el año.

Dicen: "CENTAVO", para referirlo a una compra o adquisición de algo insignificante, poquito (y aquí no se ven ni se usan los centavos de 'peso'). Yo digo: que todos podamos adquirir unos Centavos de Amor, y los sepamos repartir, compartir.

Dicen: "PENDEJÁ". Un enfermo me dijo: Dolor, sufrimiento… pero lo que es una Pendejá es la muerte… ¿Se entiende? Yo digo: que ninguno hagamos la Pendejá de hace sufrir a otro. Tremenda Pendejá si alguien llora por un maltrato mío.

Dicen: "TINACO", para referirlo a un tanque de agua sobre la azotea de casa. Yo digo: que me acuerdo de los TINAJONES de Camagüey (Cuba), que son tinajas grandes; las tinajas de barro para el buen vino en la bodega. Yo digo: que el Señor Jesús nos llene estos TINACOS del corazón de BUEN VINO, de alegría y de esperanza.

A la entrada de mi casa, acompañando a una imagen de la VIRGEN, hay unas seis clases de ORQUÍDEAS, esplendorosas, pues éste es su mejor tiempo. Si no vienen a verlas, ya las miraré yo por ustedes para desearles a todos la PAZ.

P. Arturo González, cmf.
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