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Un icono ruso superviviente de un gran viaje

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Alejandro J. Carbajo Olea | Hace unos meses recibí un mensaje en el correo electrónico de un inglés, que decía tener un icono regalado durante la II Guerra Mundial a un soldado británico, por los habitantes de Múrmansk. Al principio, pensé que era una broma (o un timo de esos que proliferan por Internet). Al poco, me llamaron por teléfono, y el número era de Inglaterra. Me contaron la misma historia, y poco a poco, me fui convenciendo. Hoy, en mayo de 2018, el icono que en 1942 salió de Múrmansk ha vuelto a casa.

Un convoy de barcos ingleses, de nombre PQ17, salió de Islandia a finales de junio de 1942, escoltado por un gran número de diferentes barcos de guerra: 35 barcos, 297 aviones, 594 tanques, 4246 camiones y vehículos militares, 156000 toneladas de materiales por un valor de 700 millones de dólares. Todo para apoyar al Ejército Ruso, que estaba pasando por muchas dificultades en un difícil período de la guerra.

El teniente William Henry Painter, ingeniero de profesión, nacido en 1892, fue uno de los muchos embarcados en ese convoy. Cuando fueron atacados, su barco llegó hasta el puerto de Múrmansk. Solo 11 de los 35 barcos lograron llegar a puerto.

William era católico, y decidió, para agradecer a Dios su salvación, buscar a los católicos de la ciudad. Al ver la extrema situación de hambre, decidió repartir el cargamento que llevaba su barco (reservando lo mínimo para poder volver a la base) entre los necesitados. Como agradecimiento, la comunidad le regaló un icono. Seguro que el teniente Painter reconoció el valor espiritual de ese regalo.

Desde entonces el icono estuvo en Inglaterra. Pasó del teniente a su esposa, que al final de sus días, ingresó en el convento de Eden Hall (de las Hermanas de san Andrés), en Edenbridge, en el condado de Kent. El hijo de ambos, Robin Painter, teniente coronel del ejercito británico, encontró el icono entre las cosas de su difunta madre, lo donó al monasterio. Allí estuvo, hasta que el monasterio se cerró.

Al vender las cosas del monasterio, el icono lo compró un anticuario local, que lo vendió a Phillis Burton, junto con un gran número de documentos que sieron pistas de su origen. Así, conforme a estos documentos, se pudo seguir la historia del icono. Y Phillis sintió que el icono pertenecía a la iglesia católica de Múrmansk. La misma Phillis, católica, tuvo compasión de la comunidad católica de Múrmansk. Supo valorar la generosidad del regalo del icono a un desconocido marinero inglés, después de su horrible experiencia en el mar de Barents. También vio cómo el destino llevó a este encuentro en las lejanas fronteras rusas. Estaba convencida de que el icono debía volver a casa, como símbolo de la gran amistad que, como todos deseamos, siempre habrá entre nuestros pueblos. Phillis tuvo este icono unos años, pero solo ahora encontró la forma de devolverlo.

Gracias a un grupo de ingleses, con experiencia de trabajo en Rusia y en la Marina Real Británica, se pudo organizar la devolución del icono. Buscando en internet vieron que ahora existe la parroquia de san Miguel Arcángel en la ciudad de Múrmansk. Para todos, ha sido gratificante recordar los convoyes árticos y la investigación de la peregrinación del teniente Painter y de su icono, ahora en Múrmansk.

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