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Los Misioneros Claretianos de Santiago os desean feliz Navidad

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Quizás nos sentíamos lejos de Aquel que creó el mundo de la nada. El que acompañaba a su pueblo caminante y alentaba la palabra de los profetas. No le conocimos bien hasta que se hizo nuestro vecino y plantó su tienda al lado de la nuestra. Entonces le vimos cara a cara, le reconocimos tan humano como a los demás niños. Y entendimos que Dios no podía ser de otra manera que semejante a nosotros.

La Navidad nos regala señales, nos regala testigos y también nos regala mensajes. La Navidad, por fin, nos regala una Palabra. Y se convierte para nosotros en comunicación, en diálogo abierto y en una verdad que nos habla al corazón. Palabra que permanece, que fortalece y que abre caminos. Dios quiso ser Palabra en nuestra lengua materna para entenderse con nosotros y contagiarnos su vida.

El lugar de Dios es lo humano porque así Él lo sigue eligiendo. Un año más, la Navidad nos despierta a la verdad de todo un Dios enamorado de nuestra pequeñez que desea hacer camino junto a nosotros. Por amor. Por puro amor. A lo mejor la Navidad trata de aprender a amar tanto como por Él somos amados.

 

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