
29. LA ESCUELA DE MÚSICA SAGRADA
El 22 de noviembre de 1903 el Papa Pío X elaboró un Motu Proprio titulado “Tra le sollecitudini”, en el que dictaba normas muy concretas sobre la música a utilizar en la Iglesia, intentando recuperar el Canto Gregoriano y la Polifonía Sagrada. De aquí nació la llamada “Generación del Motu Proprio”, que reunía un gran número de compositores y que se alargó hasta el Concilio Vaticano II. Monasterios, Capillas, Asociaciones, Comisiones, Congresos…
En medio de esta efervescencia es cuando surge la iniciativa de la Escuela Superior de Música Sagradadel P. Luis Iruarrízaga. Así lo publicaron los claretianos en su revista Tesoro Sacro Musical y en un artículo del P. Iruarrízaga titulado “La música sagrada en las iglesias. Al venerable clero de España y América”. Hay que decir que no fue el primero en intentar este difícil y complicado proyecto. Ya lo había hecho en tres ocasiones, desde 1912, el P. Nemesio Otaño, sin conseguirlo.
El P. Juan Postíus había presentado al P. Iruarrízaga al Prelado de Madrid, D. Prudencio Melo, en 1917 y éste le encargó formar una Schola Cantorum en el Seminario Conciliar. Desde entonces ya el P. Iruarrízaga comenzó a meditar la idea de una Escuela Superior de Música Sagrada. El 5 de octubre de 1923, el nuevo obispo de Madrid-Alcalá, Eijo y Garay, nombraba al P. Iruarrizaga de manera oficial director de la Escuela Superior de Música Sagrada en el Seminario de Madrid. Uno de los elementos que acompañaban esta iniciativa era una publicación, nacida en enero de 1917, como suplemento de la revista Ilustración del Clero, Tesoro Sacro Musical.
El año 1927 el P. Luis anunciaba la apertura del curso, y cuando no pocos esperaban matricularse, súbitamente corrió la noticia de su enfermedad y luego de su muerte. Fallecía el 13 de abril de 1928. Y con él finalizaba esta primera etapa de la Escuela.
Al cumplirse los 25 años de la muerte del P. Luis Iruarrízaga (1953), otro compaisano suyo y hermano de congregación, el P. Tomás de Manzárraga, daba nueva vida a la Escuela Superior de Música Sagrada con la aprobación explícita de 26 prelados. Era considerada continuación de la del P. Iruarrízaga. Esta vez la sede sería la casa generalicia de Buen Suceso de Madrid.
Tras el Concilio Vaticano II se fue perdiendo el interés por el Canto Gregoriano y la Polifonía Sagrada. Al mismo tiempo comenzó del declive del número de alumnos de la Escuela. El 22 de febrero de 1969 el P. Manzárraga escribía una carta y un informe al P. General, en que le notificaba todo lo sucedido y su cese tanto en la Escuela como en las revistas musicales.
Todavía se quiso mantener la Escuela bajo la guía de los PP. Santesteban, Elizalde y Martínez, hasta el año 1991 en que se celebró el último Curso.
Así termina una historia poco conocida, fruto de la energía de verdaderos gigantes que supieron llevar a cabo una misión claretiana a través de la música. Una misión que supo extenderse a toda España y América y que puso a los misioneros claretianos al frente de la renovación musical litúrgica de la primera mitad del siglo XX.
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