
Ver vídeo: https://youtube.com/shorts/QCGOyFj2sV8?feature=share [1]
22. ENTRE LOS ESCOMBROS DE FRASCATI
En un tranquilo y soleado 8 de septiembre de 1943 el joven claretiano mexicano José Álvarez Laso salió a pasear con un compañero italiano camino de Camaldoli, en la campiña de los Castelli Romani, cerca de Roma. A la vuelta a casa sonaron en Frascati las sirenas por seis veces, era la señal para acudir a los refugios antiaéreos. Pero aquella vez no se trataba de un simulacro.
Aquel día 8 de septiembre de 1943 el bombardeo de los aliados fue real y terrible. A partir del bombardeo comenzó el duro trabajo de encontrar, reconocer y enterrar las innumerables víctimas. A la cabeza de este duro trabajo se mantuvo durante muchas semanas el joven P. José Álvarez.
Los hechos que vamos a narrar los contó él mismo en un librito en italiano y traducido al español titulado: “Entre los escombros de Frascati”. Escuchemos uno de los muchos trágicos momentos vividos por él:
“Subo por la calle del Mercado, la gente me sale al encuentro entre las ruinas y se arrodilla respetuosamente. Con un gesto amplio doy una absolución general y todos se santiguan devotamente. Bajan aterrorizadas algunas familias. Todos van sucios de cal y tierra. Parece que salen de una mina. Me dicen por varios lados que hay algunos heridos. Me acerco a los lugares indicados y nadie me responde. Doy la absolución bajo condición y sigo adelante.
Luego voy al Colegio de las Hijas del Sagrado Corazón y las encuentro llenas de angustia. Algunas están heridas, otras no se encuentran todavía. Una religiosa me acompaña a ver la capilla destruida y me hace notar que bajo los escombros está también sepultado el Santísimo sacramento.
¿Cómo habían quedado las 6 religiosas hijas de la caridad que con tanto sacrificio asistían a las pobres huerfanitas del asilo? 3 aparecieron ya muertas en el refugio antiaéreo sor Marta, soy María, y soy Teresa. Era pues inútil socorrerlas materialmente. Ungí su frente con el óleo de los enfermos bajo condición y encomendé sus almas al Padre de las misericordias. Las amplias tocas blancas habían desaparecido.
Misterios de la vida. Las más jóvenes murieron primero. Las más ancianas pudieron curarse. Nunca podemos saber la hora de la muerte”.
El P. José Álvarez regresó el año 1951 con 38 años a México. Fue elegido Provincial en 1960 y falleció en 1965. Al llegar la noticia de su muerte a Frascati, a pesar de haber pasado ya 14 años desde la tragedia, todavía el pueblo lo recordaba, hasta el punto de nombrarle “Hijo predilecto de la ciudad” y poner su nombre a una de las calles que conducen al cementerio.

Enlaces:
[1] https://youtube.com/shorts/QCGOyFj2sV8?feature=share
[2] http://www.addthis.com/bookmark.php?v=250