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Tanto bien en los colegios de la Provincia, misión apostólica en el ámbito educativo

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Hace pocos días, a mediados del mes de marzo, cuando comenzaron a abrirse los periodos de matriculación en los centros escolares, un programa de radio emitió un reportaje contando con la opinión de ciudadanos a pie de calle. ¿Qué es lo que más aprecian los padres a la hora de elegir centro escolar para sus hijos? La respuesta de todos los encuestados ganó por unanimidad: un proyecto educativo basado en valores. Por encima de la preparación académica, la educación integral de la persona tiene más peso en la balanza. A renglón seguido, tras escuchar los resultados, el presentador del programa quiso confrontar las valoraciones de los entrevistados con la opinión de un experto educativo, en este caso, Aitor Martín, director del Colegio Claret de Aranda de Duero (Burgos). “No me sorprenden las respuestas”, concedía el docente. “El acompañamiento al alumno es la clave. Ahí es donde hay que incidir”, subrayó.

No se puede perder de vista el marco que da contexto a las noticias que giran en torno a la elección de centro escolar. Hemos vivido un año ya desde el comienzo de la crisis generada por la pandemia que ha traído múltiples consecuencias en sanidad y economía, y también una auténtica prueba de fuego para todo el sistema educativo. Con la aparición del virus, el cambio de modelo que estaba pensado para ser progresivo se volvió repentino y no todos los colegios respondieron de la misma forma. “El esfuerzo más grande que estamos haciendo es el de mantener el colegio como algo estable en la vida de mucha gente”, expresa José Ignacio Jiménez, director del Claret Madrid. Para el docente, “la mayor transformación educativa es la que alinea al colegio y a la familia en el trabajo común por los niños y adolescentes”, redunda. El centro madrileño, que figura en el ranking de los mejores cien colegios de España que habitualmente publica el diario ‘El Mundo’ por estas fechas, ha permanecido al lado mismo de las familias, “conscientes de que en lo emocional es donde nos lo jugamos todo”.

Aquel listado de centros reconocidos por el diario madrileño también señaló al Colegio Corazón de María (CODEMA) como al único de Gijón. La receta en Asturias comparte los mismos ingredientes que los siete colegios gestionados por el mismo Equipo de Titularidad de esta Provincia claretiana: una calidad educativa basada en una gran formación académica, humana y cristiana; profesores comprometidos, padres implicados, educación personalizada e innovación. En este último punto el CODEMA no ha dejado de recibir reconocimientos y premios autonómicos, nacionales e internacionales. Asumiendo el reto de educar personas para el mundo global se ha trabajado con ahínco en la dimensión internacional. Así, es centro coordinador de varios programas Erasmus con varios colegios de Bruselas, Estrasburgo, Praga, Caserta, Charleville-Mézières, Dublín y Helsinki y cuenta con la acreditación del SEPIE (Servicio del Ministerio de Educación para la Internacionalización Educativa) que garantiza la participación de nuestro colegio hasta 2027. Además es también Centro Embajador del Parlamento Europeo y Sello de Calidad Europeo eTwinning.

Por su parte, el Colegio Claret Segovia, bien conocido en la ciudad castellana pues lleva funcionando allí desde 1884, fundamenta su proyecto educativo en los mismos pilares pedagógicos, es decir, en “la centralidad del alumno que dibuja nuestro ideario”, añade el misionero Juan José Raya, director del centro. El Claret es un referente educativo en la ciudad segoviana y en el ámbito de Escuelas Católicas, tanto a nivel autonómico como nacional. Su propuesta innovadora, su metodología y la cualificación profesional de sus docentes le han valido una reseña en el listado que el periódico digital ‘El Español’ publicaba esta misma semana, resaltándolo como uno de los mejores cuatro colegios de su comunidad autónoma. Destaca también su apuesta por la transformación de espacios (“tercer profesor”) donde las aulas también se convierten en contextos educativos. Por último, y al igual que otros colegios de la provincia, en el centro de Segovia está implantado y consolidado un proyecto bilingüe en lengua inglesa (es sede en su ciudad del British Council, además de Centro Preparador Cambridge) y cuenta con una exitosa metodología para la enseñanza de esa lengua que potencia de forma clara el enfoque comunicativo.

Y es que la tecnología y el bilingüismo han marcado nuestro trabajo con el alumnado a lo largo de estos últimos años. Así, los docentes del Colegio Corazón de María de Zamora son bien conscientes del reto que supone el siglo XXI para los alumnos de hoy a la hora de manejarse en situaciones diferentes de un mundo globalizado. Por ello se emplean a fondo en poner al servicio de ellos todos los medios posibles, haciendo especial hincapié en los tecnológicos. De ahí que gracias al trabajo del Equipo Directivo de este centro castellanoleonés se pueda ofrecer un Bachillerato Dual Americano, o la innovadora metodología de aprendizaje de Lenguas y Contenidos Integrados, CLIL. Del mismo modo, y al igual que nuestro centro en Gijón, desde Zamora también ofrecen todas las posibilidades para que el alumno que tenga oportunidad pueda estudiar en distintos países europeos, en un ejercicio de inmersión lingüística real. Y como es habitual desde hace unos años, ofrecen la capacitación lingüística en lengua inglesa de la Universidad de Oxford.

Estos y otros valores y principios educativos también se expresan en los dos colegios que la Provincia de Santiago tiene en la ciudad de Valencia. Pero si por algo destaca especialmente el colegio Claret Fuensanta es por su compromiso en el barrio donde se haya inserto. “Aquí hablamos de familias invisibles para los servicios sociales de la Comunidad Valenciana. No figuran en la lista de desempleados, ni reciben ayudas institucionales, ni subsidio alguno”, interviene Inma Martínez Atienza, su directora al frente. “El setenta por ciento de las familias de nuestro alumnado viven de la economía sumergida”, matiza. Por ello, el trabajo que realizan para sacar adelante a sus alumnos hace realidad el tan cacareado estrechamiento de la brecha digital. Y aquí van un paso por delante. Mil maneras se despliegan creativamente en pro del alumno, de que exprese sus miedos, comparta sus sentimientos, aprenda a disfrutar del espacio de socialización que le ofrece la escuela. Y es que creemos que urgen necesidades que requieren nuestra implicación para la mejora de la sociedad, promoviendo y colaborando con iniciativas que ayuden a las personas con más dificultades. Y en eso el Claret Fuensanta es todo un experto.

La centralidad de la persona es lo más importante para desplegar nuestro trabajo docente. Así se demuestra en todos los colegios, pero cabe reseñarlo con fuerza en el del barrio valenciano de Benimaclet. Allí la educación personalizada en cada alumna y alumno es fundamental para que, con ayuda de padres y profesores, éstos desarrollen todas sus capacidades y aptitudes. Vicente Martí, el director del colegio, se resta importancia apostillando que “es un colegio de barrio. Un centro de 360 alumnos donde ya nos conocemos todos”. Pero lo cierto es que cuando uno sale del Claret de Benimaclet poniendo rumbo a otros centros de Bachillerato recuerda de forma inevitable y con especial cariño todos aquellos profesores de su infancia que le apoyaron, que estuvieron junto a él cuando lo pasó mal y cuando lo pasó bien. Profesores que saben llegar al alumno, comprendiendo cuáles son sus preocupaciones. “En educación no hay atajos”, finaliza Martí. “Y si no se personaliza la educación en cada chico, los conocimientos difícilmente serán transferidos”.

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