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Los equipos directivos de los colegios de la provincia se encuentran

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Bastantes tardes, no pocas noches y un buen número de fines de semana.

En una de esas celebraciones que no solían darse en nuestros colegios, uno de los alumnos que ha celebrado el fin de su bachillerato año y pico después de acabarlo lo afirmó con una llamativa mezcla de espontaneidad y gratitud: “lo hemos vivido en carne propia; no es verdad eso de que los profesores sólo trabajáis por la mañana. Habéis estado a nuestro servicio a todas horas, entre semana y en fin de semana”.

La pandemia ha sacado a la luz muchas cosas que costaba ver. Hay colegios que parecen cerrados a media tarde, pero la tarea sigue. Los educadores preparan, corrigen, atienden, se actualizan. No ha sido inusual que decenas de padres y madres españoles hayan recibido este año llamadas de teléfono del colegio un domingo, por ejemplo, o cualquier día a las diez de la noche o a las siete y media de la mañana: “un compañero de su hijo tiene enfermos de covid en casa”. Las familias han encontrado en los centros una tranquilidad que han agradecido mucho en tiempos tan duros.

Las huellas de esa dureza se perciben en los rostros de los educadores. Da igual que desempeñen su papel en el aula, el patio, las oficinas de administración o servicios de mantenimiento, apoyo al comedor, madrugadores, actividades deportivas… La comunidad educativa se ha volcado para responder lo mejor posible. Se necesita descanso. No pocas personas abrieron el curso 20-21 sin haber podido cerrar el 19-20.

Evaluar, compartir y preparar

Ha acontecido ya más de un docena de veces. Los miembros de los equipos directivos de los siete colegios de la provincia de Santiago solían encontrarse en Madrid para compartir dos jornadas intensas de trabajo. Las circunstancias han aconsejado la sustitución de ese encuentro presencial por dos mañanas también intensas de trabajo online.

Como suele ser habitual, los responsables de las diversas áreas del equipo de titularidad de la provincia fueron coordinando el trabajo. Abrió el encuentro, como es también costumbre, la pastoral. El misionero José Manuel Sueiro condujo una interesante reflexión en la que jugó un papel singular la experiencia personal: nada nos separará del amor de Dios, pero han sido muchas las experiencias de ‘angustia, peligro, amenaza’. Voces de los siete centros pusieron palabra a momentos emocionantes del curso, unos más dolorosos, otros más gozosos. La palabra de Dios iluminó el compartir y envío al futuro. Hemos sabido mantener ‘arriba los corazones’; llega la hora de escuchar nuestro son, de percibir los susurros del paso profundo de Dios.

Tras un descanso, D. Carlos Medina, coordinador del área de recursos humanos y administrador de los colegios, repasó algunas cuestiones relevantes recogidas en el actual convenio colectivo, abordó con los participantes algunos temas de interés y respondió a sus preguntas. En otro momento de la mañana, Miguel Tombilla (coordinador provincial de solidaridad y misión) y Mª Elena Val (responsable de comunicación y sensibilización de Fundación Proclade) repasaron con los equipos de los colegios algunas cuestiones de educación al desarrollo y ayuda a proyectos solidarios.

A primera hora del martes llegó la hora de las cuestiones pedagógicas. D. Gonzalo Martínez, que relevará en septiembre al claretiano Adolfo Lamata como coordinador del área, y éste animaron el trabajo ayudados por otros miembros del equipo pedagógico provincial (Ana Matarranz, Paula Merelo y Carlos Pellitero). La reflexión se centró en la voluntad inclusiva de la escuela claretiana: cómo articular la inclusión, la excelencia y la equidad, llamadas a combinarse para que cada alumno dé lo mejor de sí mismo.

Basilio Álvarez Llana, coordinador del equipo, condujo la sesión final dando cuenta de los esfuerzos hechos durante el curso para seguir mejorando los protocolos de protección de menores y la formación para la actuación ante cualquier indicio de comportamiento inapropiado o abuso. En las últimas semanas, en diálogo con responsables del Instituto de Vida Religiosa de Madrid, el equipo ha ido diseñando un cuidado programa de formación que se pondrá en marcha al comienzo del próximo curso. Los directivos de los centros repasaron también la recién promulgada Ley de Protección a la Infancia, preguntándose qué pueden hacer aún los colegios claretianos para mejorar su servicio en este campo.

Aparte de los afectuosos deseos de descanso y buen verano intercambiados entre los cerca de sesenta participantes, unas palabras del superior provincial -que se hizo presente en ambas mañanas de trabajo- clausuraron el encuentro. Todavía durante unos días, ya en cada lugar, los equipos directivos de los centros volverán a hacer realidad eso de que no se trabaja sólo por la mañana. Los coordinadores de pastoral de los siete colegios, acompañados por algunos miembros del equipo provincial de animación pastoral, dedican esta semana unos días a abordar juntos asuntos de su competencia.

Se va clausurando el curso 2020-2021. El 2021-2022 ya empezó a prepararse hace tiempo.

 

 

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