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Círculo Polar: Murmansk, una década larga de presencia con mucho futuro

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Tienen muy claro que lo importante no son las paredes ni la calefacción, sino las piedras vivas que construyen la comunidad, sobre todo si se apoyan en sobre la verdadera piedra angular, pero han celebrado con muchísima alegría y solemnidad los diez primeros años de su templo parroquial, consagrado el 11 de noviembre de 2007 por el entonces Nuncio Apostólico en Rusia, Mons. Antonio Mennini.

Hace poco más de un siglo, en 1916, el párroco de Petrosabodck pidió permiso para construir una iglesia católica en la recién nacida ciudad de Murmansk, en la que cerca de cuatrocientos católicos (trabajadores del ferrocarril y soldados, principalmente) no tenían donde congregarse. Los avatares de la Revolución y de la historia rusa frustraron el intento. En 1918 las autoridades incautaban ‘temporalmente’ el seminario de San Petersburgo. La incautación terminaría en 1993.

Dos años antes, al poco de caer el Muro, un claretiano polaco ya había viajado a Rusia tratando de ofrecer a los católicos la atención pastoral que con tanta dificultad (¡y mártires!) tuvieron durante las siete décadas de régimen soviético. Poco después, en 1995, la provincia claretiana de Castilla (integrada hoy en la de Santiago) aceptaba abrir una nueva Misión en Rusia una vez que su labor de varias décadas en naciones centroamericanas había alcanzado una madurez que permitía caminar con autonomía.

Templo e Iglesia

Tampoco la historia del templo inaugurado en 2007 ha carecido de dificultades. Las peripecias previas a su inauguración dan para más de una novela. Abundan en ellas las dificultades administrativas, las demoras, la picaresca de contratistas, abogados y mediadores, pero sobre todo la tenacidad de una comunidad creyente que -valiente antes en la clandestinidad- celebró de 2000 a 2007 su fe en pequeños pisos, espacios públicos cedidos con dificultad (bibliotecas, escuelas…), como aún lo sigue haciendo en otras ciudades cerca de Murmansk.

Si en 2007 fue el Nuncio quien presidió la celebración, en 2017 ha sido D. Paolo Pezzi, Arzobispo de Moscú, quien ha alegrado a la comunidad con su presencia y cercanía. En la hermosa eucaristía celebrada el domingo 29 de octubre faltaban fieles y misioneros presentes en 2007 pero ya fallecidos. Pero no eran pocos los que repetían, laicos jóvenes y mayores y un buen grupo de Misioneros: los cuatro que hoy componen la comunidad (Mariano José Sedano, José María Vegas, Juan Emilio Sarmiento y Alejandro José Carbajo) y el P. Miguel Ángel Velasco, superior provincial durante los años previos a la construcción del templo y hoy coordinador de la procura de misiones de la Provincia de Santiago, que viajó desde España para participar en la celebración junto al P. Pedro Belderrain, superior provincial.

En la eucaristía del día 29 los laicos tuvieron unas palabras especialmente agradecidas para el P. Juan E. Sarmiento, que tras servir a la Misión durante 16 años se incorporará a las parroquias de España en unos meses: “pase lo que pase en el futuro, usted siempre será nuestro primer párroco. ¡Mil gracias por su dedicación generosa y su servicio!”. El Arzobispo Pezzi se unió a las expresiones de gratitud y deseó la mejor de las experiencias al P. Alejandro J. Carbajo, vallisoletano, nuevo párroco de la comunidad, a la que ya ha servido en numerosas ocasiones.

Como sus actuales hermanos de comunidad, a los que se sumaron desde 1996 otros Misioneros españoles, alemanes y polacos, el P. Juan Sarmiento se ha empeñado en el cuidado del templo, pero sobre todo ha construido Iglesia. Hospitales, domicilios y cementerios saben de su solicitud por los fieles; los locales parroquiales (sala de reunión y capilla, no pocas veces habitación para los fieles que viajan horas y horas para una catequesis o una celebración), de la entrega de los diversos misioneros a las necesidades del pueblo.

Un sueño que se va cumpliendo

En un texto bien hermoso de 2005, el entonces superior general de los Claretianos, P. Josep Maria Abella, expresaba sus deseos para el futuro de la Misión: “sueño con una comunidad claretiana que ame profundamente al pueblo ruso, su cultura y sus tradiciones; que sepa que la Iglesia en Rusia sólo será ‘católica’ si es rusa; que se comprometa en un diálogo sincero con la Iglesia Ortodoxa; que sepa mantener el carácter ‘popular’ que caracteriza a la misión claretiana, cercana al pueblo, sobre todo al pueblo pobre; que promueva el protagonismo de los laicos…”.

Doce años después el sueño del P. Abella es una realidad. Los Claretianos han dedicado muchas horas al diálogo ecuménico, al encuentro con los hermanos ortodoxos, al conocimiento de sus tradiciones, a la traducción de textos de la Iglesia rusa y la difusión de su vida y espiritualidad. La presencia en la eucaristía del día 29 de un sacerdote ortodoxo enviado por el Obispo de Murmansk, Simon, es todo un signo de gratitud a ese camino compartido no exento de dificultades y de esperanza hacia el futuro.

Muchas han sido las horas dedicadas por los Misioneros al servicio de la Archidiócesis en mil frentes como agradeció públicamente Mons. Pezzi: horas en el seminario, en la formación del laicado y de las personas consagradas, en el servicio en Caritas y los tribunales y delegaciones de la diócesis, en las celebraciones sacramentales tanto en Murmansk como en San Petersburgo. ¡Y claro que los seglares van tomando riendas! De ellos dependió fundamentalmente la organización de los actos del domingo 29: misa, concierto de música, concurrido almuerzo compartido.

La Iglesia crece y se fortalece, y lo va haciendo con todas sus vocaciones. Los participantes en la eucaristía del día 29 escucharon también unas palabras enviadas por Denis Malov, joven formado en la comunidad, hoy religioso claretiano que completa su preparación sacerdotal en España. La comunidad un día misionada da claras muestras de su condición misionera. La presencia en los actos de un grupo de católicos de Apatiti, ciudad situada a unos ciento ochenta kilómetros que aún carece de templo, es todo un signo de que aún queda mucho por hacer. En la misma Murmansk, sólo tres días después de la celebración, ya son tres los adultos que han pedido ser admitidos en la catequesis. El Espíritu sigue haciendo de las suyas.

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En el breve vídeo que podéis ver a continuación, los PP Juan E. Sarmiento y Mariano Sedano, cmff, misioneros en Rusia,  nos acercan su testimonio. ¡y verlo merece mucho la pena!

 

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